jueves, 28 de febrero de 2013

East - West, el desenlace final

El domingo llegó el final del All-Star Game con el esperado partido de las estrellas, otro año más desde su debut en 1951. Los mejores jugadores de la Liga, que no defraudan, se juntaron en su cita anual de ocio y deporte para deleitar a los aficionados de todo el mundo y obtener su hueco en los informativos. Otro año más, Este y Oeste se enfrentan (por segunda ocaión en este All-Star Weekend) para determinar cuál de las dos conferencias es la vencedora.

La imagen global del partido, la más sonada, sirve de un claro ejemplo a lo que fue el nivel del partido: el tapón de Kobe a LeBron. Un bloque a un tiro en suspensión del MVP de la pasada temporada, y del All-Star de Houston en 2006. Kobe reafirmó de cara a los aficionados la “particular” elección de Jordan. Si bien “His Royal Airness” tuvo que tirar de anillos ante la duda, saltando a la prensa con titulares como “Jordan prefiere a Kobe”, Bryant, que parece rejuvenecer por momentos, terminó con 9 puntos, 8 asistencias y 4 rebotes. Durant, quien recibió el pase de Kobe tras el tapón propinado a James, quedó impresionado: “Fue un gran tapón. Nunca he visto una suspensión de un MVP taponada así. Fue realmente una gran jugada”. Jugada a parte, LeBron se marcó una gran noche, con 19 puntos (y menos de un 40% de efectividad en tiros de campo). El líder de la conferencia este no fue él sino, tal vez, Carmelo Anthony, con 26 puntos y 12 rebotes en 30 minutos de juego, seguido de Wade con un 10 de 13 en tiros de campo para finalizar con 21 puntos y 7 asistencias. Del trío de los “Beach Boys”, el peor fue Chris Bosh, que salió con varios “airballs” en la primera mitad.
Los ganadores fueron los jugadores de la Conferencia Oeste, que ya comenzaron fuerte con un parcial de 7-0 a su favor. Sus números, muy repartidos. Está Kobe, y su duelo personal con LeBron tras las declaraciones de “Air”. “Soy conocido por mi defensa. Soy bastante inteligente con mi defensa”, declaró “Black Mamba”. También estaban Kevin Durant (30 puntos, 6 rebotes) o Blake Griffin (con 19 puntos y un 9 de 11 en tiros de campo). Pero el gran triunfador de la noche fue, sin duda, Chris Paul con sus 20 puntos, 15 asistencias y 4 robos, que le valieron el premio de MVP del All-Star Game.
“Cuando estamos en la cancha, ¿no te gustaría hacer pases? Tienes a KD llenando uno de los lados, tienes a Blake, y a Kobe en la esquina. No hay nada como eso.”. Pese a la calidad de los bases de la Liga, tras las lesiones sufridas por Rose y Rondo (y excluyendo a bases jóvenes como Irving o Holiday y veteranos como Kidd o Nash), Paul se postula como uno de los mejores bases de la NBA, haciendo frente a rivales como el ya conocido Deron Williams.
Los jóvenes
Remarcado, se trata de un punto especial dentro del All-Star, y de la propia NBA: el relevo generacional. Los jugadores jóvenes con potencial tienen la capacidad de suplir o incluso superar la calidad impuesta por los “maestros” de antaño. Son ya varios los que han ido convirtiéndose en sensaciones noveles de la competición. Arriba de todo, jugadores como Kyrie Irving, que ha demostrado no agotarse tras dejar “perlas” en el partido de novatos el viernes, ser campeón triplista el sábado y firmar unos espectaculares 15 puntos y 4 asistencias el domingo. Junto a él jugadores como Jrue Holiday (6 puntos, 2 rebotes, 2 asistencias y 2 robos) tuvieron una más escasa participación en la Conferencia Este, mientras que en el Oeste los jóvenes más notables fueron Westbrook (14 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias) y los locales Harden (15 puntos, 6 rebotes, 3 asistencias) y Jemery Lin (6 puntos, 2 rebotes, 2 robos).
Otro capítulo genial del All-Star marca de nuevo el ecuador de la temporada. Ahora, tocará esperar al año que viene, en el All-Star Weekend de Nueva Orleans, que celebró el último el pasado 2008.

La noche de los concursos


El “Rookie Challenge del viernes” y la gran actuación de Kenneth Faried dio paso al sábado de los concursos, con la esperada variante del duelo entre Este y Oeste a lo largo de la velada. La noche comenzó con el Sears Shooting Stars, el concurso de tiro con un jugador NBA, una jugadora WNBA y una leyenda. En la primera ronda comenzó el equipo de Harden (Harden, Cassell, Thompson) con 37,9 segundos y una gran actuación sobre todo de Cassell. Pero justo después, llegó la hora del equipo de Westbrook (Westbrook, Moore y Horry) que, con un gran tiro de Maya Moore desde el centro del campo, dejaron el cronómetro en apenas 29,5 segundos. Tras un número muy ensayado por parte de las cheerleaders de Houston y un breve descanso, le tocó tirar al equipo de Bosh (Bosh, Cash y Wilkins) que se marchó hasta los 50 segundos tras atragantarse en los lanzamientos desde el centro del campo. Pero los 50 segundos que parecían demasiado a priori, resultaron ser una buena marca tras la última actuación, el equipo de Brook López (López, Catchings y Bogues), que terminó con 1:07 minutos tras ver como, en alguna ocasión, el pobre de “Muggsy” Bogues tenía que hacerse hueco entre el pívot de Brooklyn para lanzar a canasta.
La final Bosh-Westbrook comenzó con el equipo de Bosh primero (el que tenía el peor tiempo), que pronto se despidieron de un tiempo competitivo tras los numerosos fallos iniciales por parte de los tres equipos, hasta que Wilkins la clavó (por segunda vez) desde la mitad de la pista. Pero el (triste) final para el equipo Westbrook fue que, tras lanzamientos mucho mejores, no fueron capaces de encestar desde la mitad del campo ni tan siquiera con un minuto de ventaja que tenían (llegaron a esta posición en menos de 30 segundos). Así, Bosh, Moore y Wilkins se alzaron con el trofeo de campeones de tiro de 2013. La noche comenzó divertida (si bien para un concurso de de tiro podían haber anotado más), con el marcador del duelo entre conferencias: Este 10-20 Oeste.

El concurso de tiro dio paso al Taco Bell Skills Challenge donde Tony Parker buscaba repetir galardón de campeón, sin Rajon Rondo, y con jóvenes bases como rivales a batir. El primero en salir a escena fue el base de los Hawks Jeff Teague, que no terminó de acertar en el juego y finalizó con 49,4 segundos. Siguió por el este un Brandon Knight que, tras la noche del viernes y su “pique” con Kyrie Irving, demostró sus grandes cualidades de base firmando un gran tiempo de 32,2 segundos. Por último, el “playmaker” de Philadelphia 76ers Jrue Holiday puso la guindilla por 29.3 segundos tras una gran eficacia en los pases. El tiempo del Este fue, en total, de 1:50,9 segundos.
Por el Oeste comenzó Jeremy Lin. “Linsanity” parecía no preocuparse del cronómetro y jugar realmente relajado, fallando sobre todo en el tiro desde el poste alto para terminar con 35,8 segundos. Le siguió el rookie Damian Lillard que, estando mucho más acertado terminó con 28,8 segundos, el más rápido de la primera ronda. Finalmente para el Oeste, salió a la pista un Tony Parker que buscaba revalidar su título de campeón en esta modalidad y comenzó sobrado pero le costó al Oeste 30 puntos y terminó eliminado; primero, un fallo en el pase complicó ligeramente las cosas, pero los errores llegaron a tal punto lanzando desde el poste alto que tuvo que avanzar porque se quedó sin balones en el carrito con los que continuar tirando, terminando finalmente con 46 segundos.
La final comenzó con Jrue Holiday que falló algo más que en su primera actuación, terminando con 35,6 segundos. Continuó Damian Lillard que, clavando el lanzamiento en suspensión desde el poste alto al primer intento, terminó con un tiempo de 26 segundos, campeón del concurso de habilidades. En el duelo de la noche, el Este recibió 30 puntos en primera ronda y el Oeste 10 en la final, pasando a un 40-30 favorable al Este.

Hicieron entonces una pausa donde aprovecharon para intercalar una actuación musical (del ganador de American Idol) y colocar una presentación de diapositivas sobre NBA Cares. Llegaron entonces los dos platos fuertes: triples y mates. Si bien no estaba Love para revalidar su corona desde el perímetro, Matt Bonner, Ryan Anderson y Steve Novak recogen el testigo de jugadores altos triplistas (los tres con 2,08 m de altura). En la otra banda, Kyrie Iving y Stephen Curry defendían la posición de “guard” tirador. En medio, un “swingman” como Paul George.
El primero en comenzar a lanzar fue el base de los Warriors Stephen Curry, que comenzó muy atascado (2 puntos en los 2 primeros carros) para terminar con 17 puntos en una reacción impresionante (anotando el 4 carro por completo). Siguió Ryan Anderson (Hornets), que repetía concurso desde Orlando 2012, que anotó de manera más fluida para terminar con 18 puntos (anotando también todo el 4º carro). Por último en el Oeste, el “cohete rojo” de Texas, Matt Bonner, salió más que enchufado, para lucirse más que nunca y hacer completo el primer carro, colándose en la final por el Oeste in extremis con 19 puntos. Así, el Oeste consiguió 54 puntos de los 90 posibles lanzando triples. Le tocaba el turno al Este.
Por parte de la Conferencia que mira al Atlántico, comenzó primero el base de los Cavs Kyrie Irving, que también fue de menos a más y terminó con 18 puntazos, mostrándose casi infalible en los dos últimos carros. Justo después, llegó el turno de Paul George, que no encontró su tiro y terminó con sólo 10 puntitos. Por último, salió a tirar Steve Novak que, pese a una gran actuación, terminó con 17 puntos, quedándose fuera de la final por un suspiro. En la primera ronda, el Oeste (con sus 54 puntos anotados frente a los 45 del Este) consiguió 40 puntos, poniendo el duelo de la noche Este-Oeste con un marcador de 40-70 a su favor. Llegamos entonces a una final entre un jugador como Matt Bonner, alto (prácticamente un siete pies), contra un base de corte tirador.
Empezó tirando en la final Kyrie irving, que comenzó lanzando de una manera increíble, con 23 puntos (rozando el récord de 25 de Jason Kapono). Siguió Matt Bonner, con un difícil papel para hacer frente a Irving y se quedó corto, terminando con 20 puntos y haciendo una final muy buena. El marcador del duelo pasó a ser 50-70 a favor del Oeste, dejando el ganador de la noche en mano de los matadores.

Una gran noche debía terminar con un gran final. Así, llegó el Sprite Slam Sunk Contest. Jeremy Evans (campeón en Orlando 2012), James White (campeón de 2009 en la D-League), Gerald Green (campeón en Las Vegas 2007), Kenneth Faried (MVP del “Rookie Challenge”), Eric Bledsoe y Terrence Ross. Los jueces, Rudy Tomjanovic, Dikembe Mutombo, Yao Ming, Hakeem Olajuwon y Clyde Drexler.
El primer jugador en saltar frente a los jueces fue Gerald Green (originario de Houston), que hizo un espectacular mate de espaldas tras un bote en el tablero (al primer intento), que le valió un 10 por parte de todos los jueces (50 puntos), y casi un cabezazo contra el aro. El siguiente en hacer su mate fue James White (Knicks), “caminando an el aire” desde la línea de tiros libres (al segundo intento), ganando 45 puntos por parte de los jueces. El tercer jugador, y último por parte de la Conferencia Este era Terrence Rose, con un 360º pasando el balón por la espalda. A pesar de necesitar 6 intentos para completar su mate, recibió 50 puntos. Aquí, el Este recibó ya 20 puntos (10 por cada mate parfecto realizado).
Por el Oeste, comenzó la noche Kenneth Faried con un gran 360º con el balón al tablero, que resultó un gran mate pero le salió demasiado suave, recibiendo así 39 puntos del jurado. Otro tanto recibió también Bledsoe, que buscaba un 360º pasando el balón por entre las piernas, pero se vio obligado a cambiar el mate (por un simple 360º a un lado del tablero). Para terminar la primera ronda con los jueces, el campeón de la pasada edición Jeremy Evans (Jazz), llamó al legendario jugador Mark Eaton para que, sentado, le sostuviera el balón. Evans, tras varios intentos, saltó por encima de Eaton, cogiendo el balón y matando, por lo que recibió un 47 desde el jurado.
En la segunda ronda de mates frente al jurado, comenzó en la pista James White, que buscaba emprender vuelo de nuevo, esta vez de una manera diferente, pero que no ha podido ser (pese a lo espectacular, aún a riesgo de ser repetitivo) ni en el tiempo reglamentario (parándolo un par de veces), ni en el último intento fuera de tiempo, recibiendo 32 puntos por parte del jurado. A Gerald Green le pasó casi lo mismo. Recibió también 32 puntos al no conseguir hacer el mate que buscaba: matar agarrado al aro, cogerla y matar de nuevo. Más difícil fue cuando, tras fallar su último intento permitido, lo intentó de nuevo y lo consiguió (al menos tiene la foto perfecta). El Este terminó con un 49 (poco merecido para el jugador, aunque sin duda todo lo contario para la conferencia). Para Terrence Ross tras un 360º flojo.
El oeste comenzó de nuevo con Kenneth Faried, que obtuvo 50 puntos por un mate perfecto; balón al tablero y mate pasándolo por entre las piernas. Le siguió en la fila Eric Bledsoe, también con un 50, que hizo un mate de molinillo hacia atrás medido a la perfección. Por último, y ganando la primera ronda para el oeste, Jeremy Evans hizo un mate con dos balones que le valió 43 puntos de los jueces. Así, la suma de los puntos fue de 82 puntos para Gerald Green, 77 para James White y 99 para Terrence Ross (pasando éste último) por el Este, y un empate a 89 entre Kenneth Faried y Eric Bledsoe, y 90 puntos para Jeremy Evans. En el duelo nocturno que enfrentaba a Este y Oeste, tras los mates valorados en 50 puntos (automáticamente 10 puntos más para la conferencia por cada mate) y la valoración de los jueces, el duelo estaba con un desequilibrado 60-140 a favor del Oeste.
La final entre Evans y Ross comenzó con Evans, que hizo un salto bien simple sobre un cuadro que, precisamente, representaba su mate, autografiándolo. A pesar de la originalidad de este primer mate, Evans quedó eclipsado cuando Ross se enfundó la camiseta de Vince Carter en Toronto y realizó un 360º con molinillo, previamente balón al canto del tablero.
La respuesta de Evans fue también un mate simple, saltando por encima de Dahntay Jones y cogiendo el balón muy arriba para matar con fuerza, haciendo no tal vez el mate perfecto, pero sí un póster genial. El mate final fue una obra de arte de Terrence Ross que, a la segunda, consiguió saltar por encima de un niño, al tiempo que pasaba el balón por entre las piernas. Campeón por casi el 60% de los votos, sin duda alguna.
Así, terminan los concursos y llegamos al final de la noche, donde serán elegidos los State Farm All-Star Saturday Night Champions, título que se llevó de calle el Oeste por 115-140.

El comienzo: Rising Stars Challenge


El comienzo del BBVA Rising Stars Challenge  con un “alley-oop” de Ricky Rubio para Anthony Davis marcó lo que estaba por venir en la primera noche de este espectacular fin de semana. Desde el principio, el equipo de Barkley se impuso con un parcial que, en el ecuador de la primera mitad (son 2 mitades de 20 minutos) marcaba una ventaja de más de 10 puntos a favor de los “locales”, el Team Chuck. Por parte de éstos comenzó liderando Anthony Davis, al tiempo que Rubio nos deleitaba con más de sus “alley-oop” característicos. Después vimos pinceladas del gran dominio que ejerce Kenneth Faried en la pintura. Mientras que Tristan Thompson (que se hartó de atrapar rebotes) continuaba el juego interior ofrecido por éstas dos grandes figuras antes nombradas (siendo acompañado por Michael Kidd-Gilchrist), cuando el marcador se disparó fue a la hora de lanzar triples. El Team Chuck contó con un “backcourt” realmente enchufado de cara al aro, donde las canastas empezaron a caer bien pronto. Cuando tocó descansar a Rubio, más focalizado en repartir pases, salieron al parqué otros compañeros con la misma posición, como Brandon Knight (Pistons), Bradley Beal (Wizards) o especialmente Isaiah Thomas (Kings), que comenzaron a abrir brecha anotando un triple sí y otro también, hasta el momento de ver, por ejemplo, a Kenneth Faried anotando desde el perímetro.
Por su parte, el Team Shaq era, a priori, el equipo con menos experiencia, pues es el equipo con más “rookies” en sus filas, se vio con dificultades para mantener el exigente ritmo anotador que impuso el equipo Chuck anotando de tres en tres. Con un líder más definido (Kyrie Irving), el equipo contó con un dominador en el “frontcourt” tan sorprendente como sorpresivo: Andrew Nicholson (Magic), que llegó al “Rookie Challenge” en sustitución del lesionado pívot de Detroit Andre Drummond. Al final de la primera mitad, le marcador era de Team Shaq 65-90 Team Chuck. Por último, la revelación de la primera mitad (con permiso de Nicola Vucevic), un modesto Isaiah Thomas que llegó en la última posición del Draft de 2011 a los Kings, y firmó 14 puntos (con un 7 de 7 en triples) y 7 asistencias en los primeros 20 minutos de juego.
El marcador de la se abrió con un mate de Kenneth Faried (calentando para el concurso del sábado). En la réplica por parte del Team Shaq, Irving anotó varias canastas buscando encauzar la remontada, acompañado de un Chandler Parsons que no defraudó como estrella de Houston en la noche del viernes, pero la conexión Rubio-Faried continuó dando puntos a su equipo. El juego pareció atascarse unos instantes, pero en los 10 últimos minutos de partido el ritmo y la intensidad aumentaron, dando más protagonismo a otros jugadores como Clay Thompson, Harrison Barnes o Alex Shved, y posteriormente al pique de bases entre Brandon Knight y un rapidísimo Kyrie Irving. Destacó por último Dion Waiters, que hasta el momento final donde el objetivo era lucirse y no jugar, demostró estar aprendiendo lo mejor con Kyrie Irving. El resultado final demostró lo que fue el partido, ameno pero desde muy temprano con un marcador abierto, donde Shaq no pudo remontar la diferencia. El final fue de un histórico 163-135 favorable a Team Chuck, donde un equipo nunca había anotado tantos puntos en un “Rookie Challenge” (163).
Por último, en el apartado individual, de entre las grandes actuaciones de la noche (Irving, Thomas, Shved...), hubo una que destacó especialmente por encima de el resto, y el merecido MVP se va a la vitrina de Kenneth Faried, que se lució en la noche previa al concurso de mates del sábado con unos impresionantes 40 puntos (18 de 22 en tiros de campo) y 10 rebotes.

viernes, 15 de febrero de 2013

Houston 2013, frenesí de estrellas


Llega una vez más el parón del All-Star Weekend, momento de la NBA que invita a descansar y disfrutar (tanto jugadores como aficionados). La élite del baloncesto mundial se reúne por 62ª ocasión. Los mejores se lucen y los jóvenes dan un salto en su carrera profesional a lo largo de este alocado fin de semana, otro año más, donde el merchandising se dispara y el espectáculo cobra protagonismo. La apretada agenda de este All-Star, similar a otros años, será una que ya conocemos.

Viernes
La apertura de este torneo lúdico-deportivo tiene lugar hoy mismo. Al comienzo de la noche, los famosos vuelven a saltar a la cancha (junto a las leyendas) en una nueva edición del Celebrity Game. Kevin Hart , Ne-Yo, Nick Cannon, Josh Hutcherson, Trey Songz, Usain Bolt, Arne Duncan, Terrence Jenkins, Common, John Schriffen, Ryen Russillo, Dikembe Mutombo, Clyde Drexler, Sean Elliott, Bruce Bowen, Tamika Catchings y Maya Moore serán los invitados a esta peculiar fiesta del baloncesto. Justo después, llega el momento de preparar a las jóvenes estrellas en el BBVA Rising Stars, el partido de novatos contra jugadores de segundo año. Continuará el formato implantado el año pasado en Orlando, con dos equipos de “rookies” y “sophomores” mezclados, y liderados por Shaquille O'Neal y Charles Barkley. Los rosters contienen a los mejores jugadores que han llegado a la Liga recientemente, con la aparición de Ricky Rubio tras su lesión el pasado año.

Sábado
El sábado es la noche de los concursos, la State Farm All-Star Saturday Night, con ligeros cambios respecto de la pasada edición. La noche comenzará con el Sears Shooting Stars, el Concurso de tiro donde se forman dos conferencias, Este y Oeste, de la siguiente manera. 
  • Este: Team Harden (Harden, Sam Cassell, Tina Thompson), Team Westbrook (Westbrook, Robert Horry, Maya Moore).
  • Oeste: Team Bosh (Bosh, Dominique Muggsy Bogues, Swin Cash), Team Brook Lopez (López, Dominique Wilkins, Catchings).

El siguiente concurso es el de habilidades, el Taco Bell Skills Challenge, con la más que noteble ausencia de Derrick Rose y Rajon Rondo. Los bases que se medirán entre sí en rapidez, pase, tiro y dribbling serán:
  • Este: Jrue Holiday (Philadelphia 76ers), Brandon Knight (Detroit Pistons) y Jeff Teague (Atlanta Hawks).
  • Oeste: Tony Parker (San Antonio Spurs), Damian Lillard (Portland Trail Blazers) y Jeremy Lin (Houston Rockets), por el Oeste.

Se da paso entonces a los dos concursos principales. El primero de ellos, el Foot Locker Three-Point Contest, donde los grandes triplistas de la Liga se jugarán el trofeo que premia su efectividad en esta disciplina. Nos deleitarán:
  • Este: Paul George (Indiana Pacers), Kyrie Irving (Cavaliers), Steve Novak (New York Knicks).
  • Oeste: Ryan Anderson (New Orleans Hornets), Matt Bonner (San Antonio Spurs), Stephen Curry (Golden State Warriors).

La última competición de la noche de los concursos es el esperado concurso de mates de la NBA, donde tres jugadores por cada conferencia se lucirán con sus mejores mates para deleitar al jurado de 5 miembros (en la primera ronda) y a los fans (que decidirán al ganador de concurso con una votación final).
  • Este: Gerald Green (Indiana Pacers), Terrence Ross (Toronto Raptors), James White (New York Knicks).
  • Oeste: Eric Bledsoe (Los Angeles Clippers), Jeremy Evans (Utah Jazz), Kenneth Faried (Denver Nuggets).

Ahora viene la gran diferencia del concurso respecto de la última edición. Dividir a todos los competidores en sus respectivas conferencias tiene un fin particular: ganar las competiciones para dar puntos a su conferencia. La conferencia que más puntos acumule al final de la noche será nombrada State Farm All-Star Saturday Night Champions. Así, el campeón recibirá $350.000 para donar a organizaciones caritativas. El equipo perdedor llevará, a su vez, $150.000 para los mismos fines.

Domingo
El domingo llega el clímax, el partido que, desde 1951, enfrenta a los mejores jugadores del mundo en un duelo donde defienden los colores de su conferencia. El plato fuerte del fin de semana. Liderando la votación popular con 1.591.437 votos, Kobe Bryant llega al All-Star Game por 15ª ocasión consecutiva, siendo el primero de la historia en conseguir semejante hazaña. 15 participaciones tendrá también Kevin Garnett, quien asegura que difícilmente repetirá otro año más como titular. Desde el puesto de suplente, en su 14ª aparición, Tim Duncan defenderá los aros del Oeste bajo el mandato de su propio entrenador, Gregg Popovich. Por otra parte, dejando a un lado los veteranos, muchos jóvenes han visto premiados sus esfuerzos, siendo los privilegiados que debutarán en un All-Star Game. Hablamos de Paul George, Kyrie Irving, Jrue Holiday, Brook López, Joakim Noah, Tyson Chandler y James Harden.
 
Además, no faltarán las actividades de la NBA tales como la “Jam Session” donde los aficionados pueden sentirse como un autentico All-Star por algunas horas, o los trabajos propuestos por NBA Green para concienciar al público sobre la importancia del medio ambiente, además del proyecto NBA Cares, donde la NBA emprende acciones benéficas con diferentes organizaciones de la ciudad, buscando ayudar a los más desfavorecidos.

Memphis Grizzlies: Garras que hacen historia


Tennessee domina la NBA por primera vez en su historia. El estado del rock & roll, con Elvis como máximo exponente cuenta, orgulloso, con un equipo que domina el baloncesto desde lo alto de la Conferencia Oeste, codeándose con Spurs, Thunder o Clippers, y erigiéndose como un claro aspirante al campeonato. Ha dado un giro en muy poco tiempo, convirtiéndose, a base de trabajo, en uno de los mejores equipos de la NBA, y deleitando a los fans del baloncesto mundial con grandes victorias. Todo esto en un puñado de años desde su fundación, que muy poco tiene que ver, precisamente, con osos Grizzlie en el estado de Tennessee.

Fue en el año 1995 cuando los Grizzlies vieron la luz, en la lejana ciudad de Vancouver, en Canadá, ni más ni menos. Era un equipo joven que prometía, y llegaron justo a tiempo para engrasar la maquinaria. Tras un pobre balance de 15-67 en el primer año de competición, donde una de las pocas cosas que se pudo lograr fue la entrada de Bryant Reeves en el Segundo Quinteto de Rookies de la NBA gracias a sus más de 13 puntos y 7 rebotes por partido, llegó el laureado Draft de 1996. Allí, Vancouver escogió a Shareef Abdur-Rahim. Pero la cosa no funcionó. Tras 43 pasrtidos donde sólo habían ganado 8, los directivos dieron largas a Brian Winters, pasando a ser entrenador del equipo Stu Jackson, quien lo hizo incluso peor (6-33). El resultado fue llegar al final de la temporada con uno de los mejores rookies de la Liga y un balance de 18-64 que, a día de hoy, sigue siendo el peor de la historia de los Grizzlies. Abdur-Rahim promedió, como novato, 18,7 puntos y 6,94 rebotes por partido, siendo el máximo anotador y segundo máximo reboteador (por detrás de Brian Reeves) del equipo, y el mejor en rebotes ofensivos.

Los Grizzlies continuaron sufriendo. En la campaña 97-98, tras escoger en el Draft a un Anthony Daniels que salió como pudo para mejorar el «backcourt» con 7,8 puntos y 4,5 asistencias de media, el jugador más importante seguía siendo Abdur-Rahim, y el equipo seguía estancado en lo más profundo de la Conferencia Oeste.

No olvidemos que las tensiones entre jugadores y propietarios derivaron en el primer cierre patronal de la NBA. Muy parecida a la pasada campaña, la temporada 1998-1999 se redujo a 50 partidos y no tuvo All-Star Weekend. Vancouver tuvo un rookie «de lujo»: un joven Mike Bibby llegado desde la Universidad de Arizona. Bibby gozó de muchos minutos como titular, postulándose como uno de los mejores novatos del año gracias a un magnífico promedio de 13,2 puntos y 6,5 asistencias. Pero, por cuarta vez en cuatro años, los Grizzlies seguían abajo en la tabla, con un balance de 8-42 (16% de victorias).

Hacer un gran equipo de cero, de la nada, es un duro trabajo que lleva tiempo, pero si se hace bien, siempre da su recompensa. El problema de los Grizzlies es que han tenido que esperar más de la cuenta el resultado de su esfuerzo. En el 2000, Brian Hill fue despedido de su puesto de Head Coach en Vancouver, y Lionel Hollins ocupó su lugar hasta el final de la temporada, maquillando el resultado final a un triste 22-60. Al año siguiente, se contrató a Sidney Lowe, pero no pasó de 23 victorias. He aquí la historia de los Vancouver Grizzlies que, en 6 años, lograron un balance de 101-359.

En el año 2001, desde Vancouver se toma una drástica decisión. El equipo se movería de ciudad. Costaría imaginarnos hoy en día a Vancouver en la élite de la Liga... El destino, la ciudad de Memphis. Y he aquí los Memphis Grizzlies. El problema es que, aunque cambies de ubicación a un equipo, éste seguirá siendo el mismo. Lo único que supuso la mudanza de los Grizzlies fue un año más de contrato a Sidney Lowe, que no pudo hacer de los Grizzlies un equipo campeón. En 2003, tras un comienzo de 0-8, Lowe fue despedido y comenzó una época turbulenta en los banquillos de Memphis, que se prolongó hasta esta «época dorada» de los Grizzlies. Primero, Hubie Brown se sentó para lograr un genial 50-32 en la temporada 2003-04. Al año siguiente, Brown fue despedido, y llegó el turno de Mike Fratello, que metió a Memphis en los Playoffs en 2005 y 2006. En 2007, tras el despido de Fratello y que Tony Barone ocupase su lugar hasta final de temporada, le tocó probar a Marc Iavaroni. Nada...

La magia surge a partir de 2009. Iavaroni hizo un balance de 11-30 en la primera mitad de la temporada y, tras dos derrotas del equipo bajo las órdenes del interino Johnny Davis, llegó al banquillo Lionel Hollins. Éste había liderado a los Grizzlies sólo en 64 ocasiones, con un balance de menos del 30% de victorias, pero había sido el elegido para reemplazar a Iavaroni, por lo menos hasta final de temporada. Pero Hollins tenía, por suerte, un plan muy distinto para el equipo. En 2009, el equipo termina por enésima vez, fuera de los Playoffs. Pero desde la directiva se le da continuidad al proyecto de Hollins como entrenador, y no defrauda. En 2010, Memphis comenzó su ascenso, casi de manera exponencial, hasta ocupar las mejores posiciones en la Conferencia Oeste. Los jugadores, liderados por un joven Rudy Gay, ganaron 16 partidos más que la temporada anterior y, con un balance de 40-42, se quedaron a un paso de entrar de nuevo en Playoffs.

Hollins continuó entrenando con dureza a sus pupilos, preparándolos para la temporada 2011. El optimismo rebosaba, y todos, empezando por Rudy Gay (llegamos la al momento en que Gay firma su nuevo contrato por 80 millones) ven a los Grizzlies en la postemporada. El proyecto, que había surgido prácticamente de la nada, alcanzó su clímax en 2011, cuando el equipo terminó con 46 victorias, clasificándose octavos en la Conferencia Oeste y dando la sorpresa de la Primera Ronda al eliminar a los Spurs, el mejor equipo del Oeste.

Años más tarde, los Grizzlies, uno de los equipos «sufridores» en el campeonato, se sumerge, junto a las otras 29 franquicias, en el segundo Lockout de la NBA. el proyecto corre peligro. Tan sólo con que, por ejemplo, algún jugador como zach Randolph se marchase a China, Memphis tendría problemas para seguir adelante. Pero no. Ni Randolph, ni Gasol, ni Gay, ni Mayo. El núcleo de los Grizzlies afronta, con las garras bien afiladas, una temporada difícil. Ni pretemporada, ni liga de verano. Veteranos y novatos se vieron obligados a congeniar sobre la marcha el año pasado, en una temporada comprimida, con sólo 66 partidos de duración y varios partidos en dos, y hasta tres noches consecutivas. Pero la fuerza de Memphis ya está consagrada. En 2012 terminaron la temporada con un balance de 41-25 (62% de victorias), brindando a los fans y los medios de comunicación de todo el globo uno de los duelos más encarnizados de los últimos años en la postemporada. Perdieron 4-3 frente a los Clippers, pero, sin duda alguna, la temporada pasada ha sido de éxito en el FedEx Arena.

Los Grizzlies son uno de los equipos de la NBA más recientes, tras los Bobcats. Fundados en 1995, tienen la misma antigüedad que los Toronto Raptors, que siguen en esta temporada 2013, otro año más, hundidos en la tabla, como ocurrió antaño con los propios Grizzlies. Los Raptors, que han disfrutado del talento de Vince Carter en su mejor época, se quedaron hace ya tiempo en solitario, como únicos referentes de la NBA en Canadá. Toronto es el equipo más disonante de la competición. Canadienses y, con jugadores internacionales ocupando los roles importantes (el último, el rookie Jonas Valanciunas). Memphis tuvo en su plantel, recién drafteados, a jugadores como Kyle Lowry (casualmente, base titular de Toronto), Kendrick Perkins o Kevin Love; sin embargo, tomaron decisiones como Hasheem Thabeet (2º en 2009) que sin duda han sido malos caminos para la franquicia. Sin en lugar de Thabeet hubiesen optado por James Harden (elegido después por Oklahoma City), tendrían a un escolta campeón olímpico en Londres en lugar de Tony Allen. Pero quién sabe... Tal vez Memphis era sólo una posibilidad única de ocurriese tal y como ha sucedido. Y vale más estar agradecidos de tener a este grandísimo conjunto en el Oeste, que recordar lo que pudo haber sido y no fue. Los sueños no siempre son buenos, y tal vez si Vancouver tuviera equipo de baloncesto hoy día en la NBA, ocuparían el lugar que tienen ahora los Raptors...

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Brooklyn Nets: el regreso prometido


Los Nets. Brooklyn Nets. Sin duda, este equipo ha revolucionado la NBA este verano. Tal y como predicaban desde hace años, han regresado a Nueva York. A su alma mater. Los Nets han cambiado drásticamente de rumbo desde que Mikhaíl Prokhorov tomase las riendas del equipo. Han pasado de perder millones de dólares al año (tal y como demuestran inventarios de PricewaterhouseCoopers) a ganar en ventas y en partidos. El regreso a la Gran Manzana, tras años de espera, se ha hecho realidad, disparando el optimismo de los aficionados de los Nets (los nuevos aficionados), que han visto un arranque liguero soberbio por parte de los pupilos de Avery Johnson. Los Nets se han reciclado en un equipo nuevo en menos de doce meses. ¡Quién te ha visto y quién te ve!
En la NBA, los Nets sólo disputaron una temporada en Nueva York (antes, jugaban en la ABA); 1977. En aquel año, hemos de referirnos a un equipo que terminó último de la Atlantic Division con un paupérrimo balance de 22 victorias y 60 derrotas (27% de victorias). Pero no siempre han sido iguales.
Si bien los Nets se fundaron en Nueva Jersey bajo el nombre de New York Americans para disputar la temporada 1967-68 en la ABA, al año siguiente el equipo ya se trasladó a Nueva York, convirtiéndose en los New York Nets. La ABA fue donde los Nets alcanzaron sus mejores temporadas. En aquella alocada liga, donde ya existían los triples y se jugaba con el característico balón tricolor, los Nets lograron dos títulos con jugadores como el propio Julius Erving.
Cuando le llegó la hora a la ABA, los Nets se “movieron” de liga a la NBA, donde en seguida se cambiaron de domicilio a Nueva Jersey. Allí llevaron hasta hoy. Desde la temporada 1978 hasta la 2012.
A lo largo de su historia, los Nets pasaron por diversas etapas. Tras una inminente caída al llegar a la NBA, los Nets vivieron un posterior resurgir a mediados de los 80, con la llegada de jugadores como Buck Williams, o la triste historia de Drazen Petrovic. Sin embargo, los Nets no se clasificaron para Playoffs entre 1987 y 1991, ambos inclusive. Tras flirtear con la postemporada mientras duró la presencia de Chuck Daly en los banquillos, hubo que esperar a la década de 2000 para ver la etapa dorada de los Nets en la NBA. En el año 2000, Byron Scott se subió al tren de los Nets para sacar lo mejor del equipo, y sin duda lo consiguió. Alcanzó las Finales en dos ocasiones consecutivas (2002-2003), siendo apeados del anillo de campeón por Lakers y Spurs, respectivamente.
La permanencia en los Playoffs de los Nets se prolongó hasta el final de la temporada 2007, aupados por Lawrence Frank (tras el despido de Scott en 2004). Pero, llegado el momento, los Nets cayeron del carro. En 2008 consiguieron un balance de 34 victorias y 48 derrotas. En 2009 terminaron con un resultado idéntico. Pero en 2010 se produjo la debacle, y el equipo firmó la peor temporada de su historia. Tras 17 derrotas consecutivas, Lawrence Frank fue destituido finalmente (¿Un poco tarde tal vez?). El mando lo asumió Kiki Vandewighe, que ganó 12 partidos por 53 derrotas. El año terminó para la franquicia con un triste, triste 12-70 (14,6% de victorias). Pero la esperanza de futuro se mantenía pues, en cierto modo, los Nets también ganaron. El multimillonario ruso Mikhaíl Prokhorov compró el equipo, y se encargó de poner en marcha las obras necesarias para que el equipo regresase a Nueva York.
No se pudo Manhattan, ya estaban los Knicks. Pero, tras cruzar un puente, el destino final del proyecto fue el barrio de Brooklyn. La estrella, tras mantener tensas conversaciones con Carmelo Anthony, el pilar fundamental para la nueva plantilla sería Deron Williams, al que acompañaría Brook López desde la posición de pívot puro. En 2011, la temporada terminó con un 24-58 que no mostraba cambios, pero el pasado año un balance de 22-44 en apenas 66 partidos disputados (43,3% de victorias) nos ha enseñado el progreso de los Nets en la Liga.
En la caza veraniega, terminó de formarse una franquicia nueva. El complemento más importante, Joe Johnson, que iba a necesitar adaptarse al proyecto de los Nets, pero la plantilla terminó equilibrada entre juventud (MarShon Brooks, Mirza Teletovic...), experiencia (Jerry Stackhouse) y calidad (aunque tal vez algo sobrepagados, todo sea dicho). Del cinco inicial (Deron Williams, Joe Johnson, Gerald Wallace, Kris Humphries, Brook López), se reformó por completo el backcourt. El equipo se mudó este verano, y no cabe duda que han sabido cómo se trabaja en estos casos. El nuevo pabellón no deja lugar a dudas, hablamos del impresionante Barclays Center. Y de aquí en adelante, todo ha sido sacar negocio. Los uniformes son más que simples, y el merchandising, supremo. Gorras, camisetas, balones... de todo. Y todo ello en blanco y negro, colores oficiales de los “nuevos Nets”. Brooklyn ha sido un negocio redondo donde todo se ha convertido en una abismal máquina de publicidad. Bajo un lema que incitaba a regresar a las viejas costumbres, los Nets fabricaron equipaciones con un diseño escueto, que se vendieron como churros. Además, siempre está a favor el tirón mediático del dueño de la franquicia (tras Prokhorov), Jay-Z.
En una vorágine de cambios sucediéndose el último año, hemos presenciado el nacimiento de un nuevo equipo que cuenta ante sí con un mundo de posibilidades. Si bien tienen la presión de enfrentarse al año inicial de un ambicioso proyecto, no han tenido miedo, y por el momento demuestran de manera extraordinaria cómo soportan la presión de rendir al más alto nivel deportivo. Han pasado de un balance de 126-268 (32% de victorias) en los últimos 5 años a un 9-4 (69% de victorias, más del doble). Los Brooklyn Nets se han asentado en los primero compases de la Liga como uno de los equipos revelación (tal vez en el que más miradas puestas se tenían), colocándose en la parte más alta de la Conferencia Este desde el primer momento. Si bien aún no se han disputado 20 encuentros, los Nets han dejado una gran presentación en Brooklyn, mejorada todavía más tras la victoria el 26 de noviembre ante los Knicks (a partir de ahora rivales directos) en el Brooklyn Center. De seguir así, nos encontramos ante un nuevo legado baloncestístico en la NBA.

viernes, 23 de noviembre de 2012


Desde hace ya un tiempo, Los Angeles Lakers están de moda. Como equipo histórico, siempre lo habían estado, gracias al deleite de su juego, que le ha valido ser el segundo equipo con más campeonatos de la historia de la Liga. Pero, en ocasiones, una franquicia pierde el rumbo. Es en aquél momento cuando ha de reestructurarse o reconstruirse (que son cosas separadas). Eso es uno de los aspectos inherentes a las franquicias NBA. Un equipo no es eterno, se devalúa con el paso del tiempo. Por eso, las largas dinastías en algún momento llegan a su fin. Cuando éso ocurre, toca trabajar dentro de la cancha, pero sobre todo fuera. El el momento de los General Managers de ganarse su sueldo. Sin casos excepcionales, tienen que buscar la forma de rehacer un equipo por completo, de ahí la importancia de su trabajo. Sobre la práctica, es algo muy, muy volátil. Los Thunder revolucionaron la NBA de un año para otro, pasando de sufrir en la parte baja de la clasificación a plantar cara a los “Beach Boys” de Riley. Sin embargo, con mirar hacia equipos como los Wizards, sabemos que no siempre resulta así de fácil salir del hoyo en la NBA.
Ahora el turno es de los Lakers. Sabemos bien (gracias a Dios) que no van a ser los próximos Wizards, pero lo cierto es que su futuro comienza a temblar. Tras el descalabre sufrido en 2011 ante Dallas, cosa que queda ya lejos, han seguido, en mayor o menor medida, en la élite del baloncesto mundial. Como suplente de aquél inigualable “Master Zen”, han colocado a Mike Brown, “El Rey del pollo frito”. Brown supo liderar a los Cavaliers a las Finales de 2007, un equipo en el que jugaban LeBron y cuatro más, por decirlo de alguna manera. Tal vez no fuera mala idea en un principio, pero estaba claro que no iban a ser nada del otro mundo... Llegaron, pues a Semifinales de Conferencia, cayendo frente a los Thunder que, ya en 2010, habían intentado plantarles cara.
Cuando un equipo pequeño busca plantar cara al gigante y lo consigue, siempre es un gran mérito. Pero la cruda realidad era que el imperio de Hollywood estaba desmoronándose, y eso había que solucionarlo. Así, al más puro estilo de superproducción discográfica, el ave fénix del baloncesto en el siglo XXI sacó a volar billetes para atraer más estrellas. Si con Kobe no era suficiente en el año 2000, ahora tampoco lo sería (pese al gran trabajo de Pau). Necesitaban calidad rápido, y la primera respuesta de Mitch Kupchak fue sacar su pecho como GM del equipo y entablar conversaciones con Steve Nash. Nash, no nos engañemos, es una estrella en declive. Un par de años, y adiós a uno de los mejores bases que nos brindó el baloncesto. Pero los Lakers necesitaban estrellas inmediatamente. Nash a la saca, y a seguir buscando...
Bynum es, sin duda, un base de mucha calidad, pero los Lakers vieron en la ya molesta indecisión de Dwight Howard un diamante ya trabajado. Millones, calidad sobre la cancha y una bonita ciudad hicieron las delicias de un jugador que, pese a la belleza de Orlando, su sueldo, y sus compañeros, quería más a nivel baloncestístico. Por eso, quién sabe si, en su íntima soledad, rememorase unas aún tangibles Finales de 2009 donde el (por aquel entonces) mejor equipo del mundo les había pasado por encima. Ahora, formar parte de un conjunto con 15 títulos en sus vitrinas lo llevaría al siguiente nivel. Haciendo honor a su patrocinador, Howard fichó por los Lakers “all in”.
Ahora, con uno de los quintetos más estelares de la Liga (sólo al nivel de los Heat), los Lakers se lanzaron a la aventura. Pero pronto la excitación se tornó en pesar, tras un “quiero y no puedo” que les llevó a protagonizar la peor pretemporada en varias décadas. La prensa, son su característico sensacionalismo, pasó ´de “A por el 72-10” a “¿Volverá Phil Jackson?”. Cuando las cosas iban mal, rápido se despidió a Mike Brown, y volvieron los rumores sobre un tercer regreso de Phil... Pero Phil no volvió. La realidad era una, y la NBA resultaba en ocasiones tajante. Los Lakers estaban jugando solos, sin ofender al entrenador interino (¿Bernie Bickestaff?). La rápida reacción desde los despachos derivó en el fichaje de Mike D'Antoni. Ahora, es cuestión de esperar...
Pero esto ya ocurrió con anterioridad, hace 50 años. Cuando el dominante pívot Wilt Chamberlain, autor de “El partido de los 100 puntos” en Hershey, PA (1962) llegaba al ocaso de su carrera, se unió al “frontcourt” angelino para sacar un último anillo antes de su adiós. Entonces, todo se puso viento a favor, con una plantilla formada, además, por estrellas como Elgin Baylor o “logoman” Jerry West. Pero no fue fácil volver a la senda de las victorias. Acabaron 1969 perdiendo el título ante los Celtics, y 1970 cayendo ante los Knicks. El año siguiente llegó Gail Goodrich,pero Baylor lo pasó en el dique seco, y los Lakers fueron “apeados” en Finales de Conferencia ante unos Bucks en los que destacaba un tal Alcindor, más tarde Abdul-Jabbar. No fue hasta 1972 cuando los Lakers se alzaron con un campeonato de la NBA. Nunca mejor dicho, un. Aquel quinteto de superestrellas derivó en un campeonato, muchos millones y varias retiradas. Los Angeles lucieron en 1972 el anillo de campeón por primera vez desde 1954, con George Mikan. Y no fue hasta la llegada de Magic Johnson cuando regresaron los oros en el equipo...
Los Lakers están ahora en una etapa similar, donde no se puede definir el futuro del equipo a corto-medio plazo con ciencia cierta, pero no se espera la continuidad de los éxitos obtenidos estos últimos años. Con Mike D'Antoni, los Lakers optaron por tomar las riendas de un juego más rápido, pues el entrenador buscará encajar las piezas para formar un equipo con un potente contraataque, pues tiene a Howard como gran finalizador. Tener a D'Antoni tranquiliza, pero no ha habido una mejora trascendental desde su llegada. Los Lakers siempre han sido una amenaza en potencia. Pueden sacar oro de la peor situación, pero esta vez se trata de algo más. De momento, no llegan a la veintena de partidos, con poco más de un mes transcurrido, y se apalancan en torno a un 50% de victorias. Están flirteando con clasificarse para postemporada. Podrían caer de Playoffs, pero nos sorprendería a todos. Sería demasiado. Unos Lakers como estos, no. Con el transcurso del año, deberían mejorar. Claro que, con equipos como los Warriors clasificados, los Lakers tendrán que luchar duro para salir airosos del paupérrimo comienzo de temporada...

miércoles, 31 de octubre de 2012

2012-2013: Comienza un nuevo año


Un año más, despega la NBA llena de espectáculo inigualable. Sin los problemas vividos el año pasado con el cierre patronal, la nueva campaña baloncestística pone sobre la cancha a los mejores jugadores del mundo para el disfrute del aficionado. Los duelos estelares entre la élite del deporte del oro volverán a llenar pabellones y abarcar audiencia televisiva en numerosos países. El pasado martes, arrancó el principal motor del baloncesto (con permiso de la FIBA), de modo que ha llegado la hora de “enchufarse” al mundo NBA.
FICHAJES
Ya sin el problema añadido del “overseas” (los contratos fichados con equipos extranjeros), los fichajes revolucionaron las plantillas el último verano. Ray Allen, Dwight Howard, Steve Nash, Joe Johnson. Con los equipos cambiados, las preferencias también lo están. Como favoritos, además de los perennes Miami Heat de los que se aguarda el resultado de la unión Allen-Lewis), están los Mavericks (que buscan rebuscar el “frontcourt” con Chris Kaman) o los Lakers 8que han asaltado las noticias tras los fichajes de Nash y “Superman” Howard). En la otra cara de la moneda están, por ejemplo, los Celtics (ahora sin Allen, deshaciéndose así el “Big Three”) o los Nets (con un proyecto interesante aunque lleno de intriga).
ROOKIES
Los novatos son uno de los puntos a tratar en la próxima agenda NBA. Con varios años en los que han predominado los bases, ha regresado al evento los jugadores interiores. Desde 2009, con la sorpresa del ala-pívot Blake Griffin (y la posterior decepción de Hasheem Tabheet), el “frountcourt” no ha encontrado renovación en los jugadores de primer año. Con el número 1, está bajo los focos Anthony Davis, que ya ha triunfado con la selección en los pasados Juego Olímpicos de Londres, y que ahora buscará reflotar a unos Hornets que acumulan ya varias campañas consecutivas en la parte baja de la clasificación.

jueves, 11 de octubre de 2012

EEUU - España, JJOO 2012 (final)


Y finalmente, llegó el momento de la esperada final. Los favoritos, Estados Unidos y España no defraudaron a la hora de la verdad. Ahora los españoles, liderados por un Pau Gasol que promediaba 18,4 puntos y 7,6 rebotes por noche, intentarían arrebatar la corona, la cúspide olímpica a los norteamericanos, tras haber sido vencidos hace ya 4 años en una final idéntica.
Estados Unidos comenzó anotando y desplegando una defensa muy arriba, a lo que España respondió con un estilo de juego donde destacaron los triples de Navarro, equiparándose a Kobe y Carmelo desde la larga distancia. Cuando los norteamericanos comenzaron a reaccionar sobre el ecuador del primer cuarto, los españoles se toparon con un problema añadido a la hora de remontar 9 puntos, una diferencia en la que los pupilos de Mike Krzyzewski permanecieron inflexibles gracias al 7 de 10 en triples.
No obstantes, España demostró no tirar la toalla, y Sergio Scariolo sacó renovadas energías de sus jugadores, que protagonizaron en el segundo período una remontada con un parcial favorable de 24-31 en dichos 10 minutos. Con una remontada de 8 puntos tras haber sido superiores a los estadounidenses, los españoles se marchaban al vestuario sólo un punto por debajo en el marcador, 59-58, y sintiéndose capaces de dar un vuelco a la hegemonía americana en el baloncesto FIBA.
Pero los ánimos no llegaron a los primeros instantes de la segunda mitad del partido. España comenzó errando varios lanzamientos, y exhibió una defensa un tanto descafeinada. Por suerte, contaban con dos bazas a su favor. La primera, el poderío de Pau Gasol, que enseguida pasó a ser el líder de su equipo (una vez más), y la segunda, el descenso de efectividad por parte del “Team USA” en los triples, por lo que los americanos se vieron obligados a cambiar su estilo de juego, centrándose más en el poste bajo. El partido subió de intensidad cuando el tercer período llegaba a su fin. Estados Unidos afinó su puntería, lo que le permitió mantenerse en el marcador, con un parcial empatado a 24 puntos, y el marcador rezumando emoción con un 83-82 a favor de la selección de barras y estrellas. España tampoco iba mal, pues las estadísticas demostraron que anotaba mejor, sacaba más puntos de las pérdidas de balón y lideraba en rebotes defensivos.
Pero los españoles tuvieron más de un problema en el cuarto final del partido. España estaba visiblemente cansada, y eso le valió caer varios puntos atrás en el marcador. Por si fuera poco, el “tren de mercancías” de LeBron James envió a Pau Gasol al banquillo tras propinarle un golpe en la cara tras menos de tres minutos disputados del último cuarto. Pero poco tiempo pudo descansar el mayor de los Gasol, que volvió a la cancha tras un triple de Kevin Durant y tres tiros libres de Kobe Bryant. El “Team USA” no perdonó con un Kobe magnífico, para llegar a sacar una diferencia de 10 puntos a los españoles. Éstos, por su parte, amagaron con una remontada de última hora, pero les faltó tiempo. Con un partido increíble, aún tenían opciones de remontada con menos de tres minutos para el final, pero a la hora de encestar los triples, el combinado español no fue capaz de convertir puntos desde el exterior, viendo como unos estadounidenses que no bajaron el ritmo mantenían la distancia en el marcador hasta el final del partido Al final, el sueño español se quedó en eso, un sueño, tras una maravillosa experiencia vivida en la capital inglesa, tanto los jugadores como los aficionados. España se quedó una vez más como líder del baloncesto europeo, a un tiro de piedra de hacerse con la medalla de oro, lo que además habría supuesto la revancha de los JJOO de Pekín en 2008. A 7 puntos de dominar el mundo, y buena prueba de ello es que los americanos, todos ellos superestrellas de la NBA (salvo Anthony Davis), celebraron como nunca la victoria ante España, aún jugando en la mejor liga del mundo, o siendo campeones en ella. Los españoles, también con experiencia NBA, recibieron este verano su segunda medalla de plata consecutiva, esa que trae un regusto agridulce consigo. Más agridulce esta vez, pues el sueño de verano, ya dejado atrás hace varios meses, podría no repetirse. La selección española cuenta con el paso del tiempo en jugadores como Pau Gasol o Felipe Reyes como principal amenaza. Aún no sabemos si este equipo de ensueño, que lidera las competiciones hasta la final, y planta cara seriamente al mejor equipo del mundo, durará hasta los próximos juegos de Río de Janeiro 2016. Lo único que está claro para los amantes del baloncesto es una cosa. Estamos viendo cómo los chicos de Sergio Scariolo hacen historia. Este momento, si bien efímero a primera vista, perdurará eternamente en la memoria del baloncesto mundial...

jueves, 27 de septiembre de 2012

EEUU - Argentina, JJOO 2012 (semifinal)

EEUU 109-83 ARGENTINA
Estados Unidos - Argentina: la revancha. Los pupilos de Mike Krzyzewski llegaron a semifinales, y se toparon con un nuevo duelo ante Argentina (el tercero en un mes). Tras los casi 30 puntos de ventaja que sacaron al equipo blanquiazul en el partido de la fase de grupos, Luis Scola, Pablo Prigioni (que no pudo disputar el anterior encuentro ante el «USA Team»)... Todos ellos darían su mejor versión, buscando la revancha ante unos americanos que siguen imbatibles.
Al comienzo, Estados Unidos sacó pronta ventaja sobre los sudamericanos, con un parcial de 18-6. Éstos, no obstante, sacaron pecho para remontar ya en los últimos instantes del primer cuarto para llegar a situarse 15-18, tras un nuevo parcial (esta vez favorable a Argentina), de 9-0. Los norteamericanos alargaron mínimamente la diferencia en el marcador con un triple de Williams, para un final del primer cuarto con 24-19 a favor del «USA Team», que superó el 40% de eficacia tanto en tiros de campo como en triples (por enésima ocasión).
En el segundo cuarto del partido, Estados Unidos sacó ventaja haciendo gala de su juego interior, dominando gracias al poderío físico, donde el principal beneficiado fue LeBron James. En Argentina, el líder indiscutible fue Carlos Delfino, con impolutos triples que mantuvieron con vida a su equipo hasta el «buzzer beater» de Manu Ginóbili, poniendo a su equipo a 7 puntos.
La segunda mitad comenzó con otro triple de Manu Ginóbili. En la segunda parte del encuentro, Argentina se vio, tal y como había ocurrido días atrás, relegada en el marcador. Estados Unidos sacó a la cancha su mejor juego para doblegar a su oponente. Acumulando a lo largo del encuentro un 50% de acierto en tiros de campo. Argentina pudo sobrevivir gracias, entre otras cosas, a sus lanzamientos de tres puntos, pero se quedaron abajo en el marcador.
En el cuarto final del partido, "USA Team" continuó con su ritual de anotación superando la centena de puntos, con jugadores como Carmelo Anthony, que (al final) cumplió sus promedios. Los jugadores del banquillo, la segunda unidad, salieron a la pista para cumplir lo previsto. Tanto titulares como suplentes dieron lo mejor de sí para anotar 35 puntos en el último cuarto, frente a los 26 que encajaron de Argentina, enfocada en los triples. Al final, Estados Unidos ganó a Argentina por 26 puntos, 109-83, colocándose en la final.
Estados Unidos venció a Argentina para posicionarse, un año más, en la final de los Juegos Olímpicos, un torneo donde siempre han dominado los americanos (salvo ocasiones contadas: 1972, 1988, 2004...). Los estadounidenses han llegado sin perder un sólo encuentro, y promediando cifras históricas (dejando a un lado comparaciones innecesarias con los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992). Con un promedio de más de 30 puntos de ventaja por partido, los pupilos de Mike Krzyzewski llegan a la final de London 2012 cumpliendo expectativas y llegando como el mejor equipo del torneo olímpico. El rival en la final olímpica será España, que venció en sus respectivas semifinales a Rusia por una remontada, resarciéndose de la pasada derrota ante éstos en la temporada regular. España perdió dos únicos encuentros en los Juegos Olímpicos: ante Rusia (74-77) y Brasil (80-88). Se cumple, pues, lo que pronosticaban los expertos; España, a priori principal amenaza de los norteamericanos, resultó ser quien plante cara en la final al elenco de estrellas. Sin duda, los americanos no han defraudado a los fans del baloncesto, quedando invicto incluso en el desastroso partido frente a Lituania. La final, domingo 12 de agosto, será, pues, una repetición de Beijing 2008.